Em, nuestro personaje, cumplía sus 16 años, cursando la escuela secundaria, con amigos y no tan amigos, como todos tuvieron en tal momento. El hacía actividades extraprogramáticas además del colegio, y hacía 2 años había comenzado a fumar.
Nuestro personaje, agoviado por una inmensa carga que lo mantuvo prisionero durante toda su vida, ya no soportaba una realidad familiar de la cual se sentía esclavo, así como la vida seguía su curso, su tormento seguía y crecía... Su gran problema era su padre, una persona fría, distante, ajena a la demostración de afecto, y hasta aveces violento con nuestro pequeño e indefenso Em. Acompañando a su decrecimiento de auto-estima, comenzó a hacer lo que muchos llaman "malas compañías", donde se topó con el mundo de las drogas, el alcohol, etcétera... En fin, las adicciones.
Em no podía dirigirle la palabra a su padre por un temor enorme que el le había generado desde muy pequeño, esto lo hizo distanciarse cada vez más de su vínculo familiar y a sentir espasmos respiratorios a causa del mar de adicciones en el que se veía inmerso.
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